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La Coctelera

lorraineroxanne

10 Diciembre 2007

"El callejón de las almas perdidas." ("Nightmare Alley", 1947, Edmund Goulding).

Texto de Rocío Portillo:

(Quienes aún no hayan visto la película tal vez prefieran no leer
todavía este comentario mío sobre esta, por contener algunos
detalles clave de la historia narrada en el film.)

Esta película en blanco y negro filmada en 1947 bajo la
dirección de Edmund Goulding (quien también dirigió "El filo de la
navaja" -The Razor's Edge- en 1946) debe su origen a una novela
de William Lindsay Gresham, convenientemente reciclada por Jules
Furthman para el cine. Y de ahí nació esa excelente actuación de
Tyrone Power, Coleen Gray, Joan Blondell y Helene Walker, como
personajes más destacados. Este magnífico grupo de actores
interpreta en la película a esos personajes tan curiosos que son los
feriantes...y una psicoanalista tan autodidacta que al parecer no
había estudiado Medicina. Es decir, que también ella, como el
personaje interpretado por Tyrone Power o incluso el de la vidente
que encarna Joan Blondell, poseía dotes naturales de psicología
para convencer a la gente y hacer que depositasen en ellos su
confianza ( y su dinero). Hay una identificación notable de los
diferentes tipos de embaucadores de la mente (y el espíritu),
como puedan serlo videntes y/o psicólogos, que poseyendo
esa agudeza para captar lo que no es tan visible para otros,
aprovechen esta con fines lucrativos. Me parece bien que en esta
historia se admita que tanto los pretendidos videntes como
algunos "médicos de la mente", más ortodoxos de cara a la
sociedad, pueden llegar a ser intercambiables. Que pueden aliviar
en un momento dado a sus clientes o sacar partido de su candidez
y de su humana desesperación ante las pérdidas (una hija que
falleció, una antigua novia inolvidable, etc). Y cuyo resultado
depende de su talento así como de sus intenciones, más o menos
oscuras, de ayudar a sobrellevar el dolor o de enriquecerse a costa
del mismo.

Otro aspecto del film que me ha gustado es que en esta
historia las mujeres no son aquella femme fatale que arrastraba
a la perdición al que antes fuera un hombre honesto y sensato,
como ocurría por ejemplo en "Perdición" ("Double Imdemnity"),
dirigida por Billy Wilder en 1944. Por el contrario, en "El callejón
de las almas perdidas" -Nightmare Alley-1947, son los hombres
quienes se pierden a sí mismos debido a su propia ambición
desmesurada y falta de escrúpulos morales o fuerza interior,
y sus mujeres son quienes se mantienen en el camino recto
y recogen sus despojos, apoyándoles aún en su decadencia con
ese amor incorruptible y también maternal, que no les abandona
por consumidos que estén. Así, la "adivina" Zeena (Joan Blondell),
apoyó y amó a su antiguo compañero sentimental aun cuando
se había convertido en un deshecho a causa del alcoholismo. Y,
diga lo que diga el tarot, estaba claro que ella no había sido la
causante de su decadencia y trágico final. Y mucho menos que
ella, Molly (Coleen Gray), la joven y bella esposa del protagonista,
que le advierte de sus errores aunque llega a estar a punto de ser
cómplice de un engaño por amor, pero...su rectitud hace acto de
presencia frustrando tal engaño. Finalmente, la esposa fiel y
buena es quien le espera y sirve de tabla de salvación y asidero
en la vida, quien le había estado buscando y no le abandona tras
su paseo por el "infierno". Así, también adquiere la historia una
cierta estructura circular, matizada, no obstante, por el final
abierto a la esperanza de que ese hombre se recupere y por las
características intrínsecas de cada personaje. Definitivamente,
este tipo de secuencia moral, donde la mujer se mantiene leal
y sigue amando a su hombre tras el estrepitoso fracaso de éste
y las amoralidades cometidas por él por codicia y egoísmo,
personalmente me parece más realista que el caso inverso, del
cual se han servido distintas narraciones.

La ambigüedad moral del protagonista, y de la pseudo-
doctora de la mente, están equilibrados en esta historia por la
nobleza e integridad de otros personajes. De este modo, quienes,
como yo, necesitan sentirse reconfortados creyendo que siempre
habrá seres humanos en los que se pueda confiar, pueden ver esta
película sin quedarse con un mal sabor o angustia al final. En
efecto, el personaje de Coleen Gray, su rostro y su sonrisa,
con palabras amables "Te estuve buscando..." aporta esa paz
y confianza, esa luz necesaria para salir del callejón de las almas
perdidas.

servido por lorraineroxanne 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

lorraineroxanne

lorraineroxanne dijo

Acabo de escribir y publicar en mi blog un comentario sobre la

película "El callejón de las almas perdidas", que es el título que han

puesto en español a "Nightmare Alley", película de cine clásico en blanco

y negro, del año 1947 y que os recomiendo ver.

Un saludo.

10 Diciembre 2007 | 02:15 AM

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