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Terra
La Coctelera

Navidades 2007 y..."EL FILO DE LA NAVAJA".

Buenas noches (sí, también para ti). Aquí estamos de
nuevo en "La Coctelera" y me he propuesto escribir algo sin
spoilers acerca de una película que todo el mundo debería ver,
como es "The Razor's Edge", extraída de la novela original del
escritor W. Somerset Maugham, escrita en 1944. -Y sin embargo
actual o no caduca en su temática-.

El título en español de dicho film es "El filo de la navaja", y
fue realizada por el director Edmund Goulding y los actores
(principales) fueron: Tyrone Power, Gene Tierney y Anne Baxter.

Esta película en blanco y negro del año 1946 nos muestra
una vez más las facciones perfectas de Gene Tierney, que se
mueve con elegancia al lado del protagonista masculino, el
atractivo actor Tyrone Power. Los personajes están muy bien
caracterizados. Anne Baxter no parece la misma que actuaba
junto a Bette Davies en 1950 en "Eva al desnudo". Eso en el
cine significa mucho, pues esa versatilidad hace posible ver a
los mismos actores interpretando diferentes roles e historias
distintas sin aburrirnos ni carecer de verosimilitud. Y respecto a
eso también puedo elogiar a Gene Tierney, que no es aquí "Laura",
ni tampoco exactamente aquella criatura diabólica de "Leave her
to Heaven", de John M. Stahl. Los personajes son distintos en las
películas de Otto Preminger, Edmung Goulding o John M. Stahl.
Gene Tierney resulta siempre una enigmática y nueva mujer, capaz
de diferentes cosas. Anne Baxter no lo es menos...y me ha
conmovido en esta historia donde se debate entre morir con su
pasado amor o tener una nueva oportunidad y renacer.
Definitivamente, la historia que cuenta esta película (y desde luego
el aspecto literario es muy meritorio) es interesante hasta el final.
El ritmo narrativo no parece ágil al comienzo, y el planteamiento
podría alargarse aparatosamente dependiendo del desarrollo del
carácter del protagonista, en este caso Tyrone Power. Hubo un
momento de la película en que ésta no parecía avanzar. Pero luego
resulta un recurso estratégico, pues lo queamenazabacaer en un
excesivo misticismo, tanto del personaje Darrell como de la historia
y de otros personajes, cobra al fin relieve humano y nos muestra
un amplio y creíble abanico de pasiones humanas, ocurriendo
que en algún caso concreto la rivalidad y la envidia pesen más que
la compasión...y vemos de este modo personajes redondos,
complejos. Aunque bien podrían haber tomado otro camino.

Como dije arriba que no quería estropear la experiencia del
espectador que lea esto antes de ver la película, me contendré.
Es una experiencia grata, según mi criterio, ver esta obra de
principio a fin, dudar con los personajes y observar cómo
interactúan.

Rocío Portillo.

"El callejón de las almas perdidas." ("Nightmare Alley", 1947, Edmund Goulding).

Texto de Rocío Portillo:

(Quienes aún no hayan visto la película tal vez prefieran no leer
todavía este comentario mío sobre esta, por contener algunos
detalles clave de la historia narrada en el film.)

Esta película en blanco y negro filmada en 1947 bajo la
dirección de Edmund Goulding (quien también dirigió "El filo de la
navaja" -The Razor's Edge- en 1946) debe su origen a una novela
de William Lindsay Gresham, convenientemente reciclada por Jules
Furthman para el cine. Y de ahí nació esa excelente actuación de
Tyrone Power, Coleen Gray, Joan Blondell y Helene Walker, como
personajes más destacados. Este magnífico grupo de actores
interpreta en la película a esos personajes tan curiosos que son los
feriantes...y una psicoanalista tan autodidacta que al parecer no
había estudiado Medicina. Es decir, que también ella, como el
personaje interpretado por Tyrone Power o incluso el de la vidente
que encarna Joan Blondell, poseía dotes naturales de psicología
para convencer a la gente y hacer que depositasen en ellos su
confianza ( y su dinero). Hay una identificación notable de los
diferentes tipos de embaucadores de la mente (y el espíritu),
como puedan serlo videntes y/o psicólogos, que poseyendo
esa agudeza para captar lo que no es tan visible para otros,
aprovechen esta con fines lucrativos. Me parece bien que en esta
historia se admita que tanto los pretendidos videntes como
algunos "médicos de la mente", más ortodoxos de cara a la
sociedad, pueden llegar a ser intercambiables. Que pueden aliviar
en un momento dado a sus clientes o sacar partido de su candidez
y de su humana desesperación ante las pérdidas (una hija que
falleció, una antigua novia inolvidable, etc). Y cuyo resultado
depende de su talento así como de sus intenciones, más o menos
oscuras, de ayudar a sobrellevar el dolor o de enriquecerse a costa
del mismo.

Otro aspecto del film que me ha gustado es que en esta
historia las mujeres no son aquella femme fatale que arrastraba
a la perdición al que antes fuera un hombre honesto y sensato,
como ocurría por ejemplo en "Perdición" ("Double Imdemnity"),
dirigida por Billy Wilder en 1944. Por el contrario, en "El callejón
de las almas perdidas" -Nightmare Alley-1947, son los hombres
quienes se pierden a sí mismos debido a su propia ambición
desmesurada y falta de escrúpulos morales o fuerza interior,
y sus mujeres son quienes se mantienen en el camino recto
y recogen sus despojos, apoyándoles aún en su decadencia con
ese amor incorruptible y también maternal, que no les abandona
por consumidos que estén. Así, la "adivina" Zeena (Joan Blondell),
apoyó y amó a su antiguo compañero sentimental aun cuando
se había convertido en un deshecho a causa del alcoholismo. Y,
diga lo que diga el tarot, estaba claro que ella no había sido la
causante de su decadencia y trágico final. Y mucho menos que
ella, Molly (Coleen Gray), la joven y bella esposa del protagonista,
que le advierte de sus errores aunque llega a estar a punto de ser
cómplice de un engaño por amor, pero...su rectitud hace acto de
presencia frustrando tal engaño. Finalmente, la esposa fiel y
buena es quien le espera y sirve de tabla de salvación y asidero
en la vida, quien le había estado buscando y no le abandona tras
su paseo por el "infierno". Así, también adquiere la historia una
cierta estructura circular, matizada, no obstante, por el final
abierto a la esperanza de que ese hombre se recupere y por las
características intrínsecas de cada personaje. Definitivamente,
este tipo de secuencia moral, donde la mujer se mantiene leal
y sigue amando a su hombre tras el estrepitoso fracaso de éste
y las amoralidades cometidas por él por codicia y egoísmo,
personalmente me parece más realista que el caso inverso, del
cual se han servido distintas narraciones.

La ambigüedad moral del protagonista, y de la pseudo-
doctora de la mente, están equilibrados en esta historia por la
nobleza e integridad de otros personajes. De este modo, quienes,
como yo, necesitan sentirse reconfortados creyendo que siempre
habrá seres humanos en los que se pueda confiar, pueden ver esta
película sin quedarse con un mal sabor o angustia al final. En
efecto, el personaje de Coleen Gray, su rostro y su sonrisa,
con palabras amables "Te estuve buscando..." aporta esa paz
y confianza, esa luz necesaria para salir del callejón de las almas
perdidas.

Perdición, 1944, Billy Wilder. Comentario de Rocío Portillo.

Interesante esta incursión de Billy Wilder en el género del cine negro, emulando a su admirado Hitchkock, como él mismo dijo. La historia tiene como protagonistas a Bárbara Stanwyck, Fred MacMurray y Edward G. Robinson.
Esta película en blanco y negro realizada en 1944 ha resultado ser buena en opinión de la mayoría, y desde luego es un clásico.
En cuanto a la temática, personalmente estoy "asustada" del creciente número de películas en las que aparece una"femme fatale" convirtiendo a un hombre hasta entonces de lo más decente en un intrépido y amoral criminal, dispuesto a matar, como en "Perdición", o casi...como en "La última seducción", esta última de nuestra época (conLinda Fiorentino y un cómplice que da risa más que miedo), encubrir, etc, por su amada. En la película "Perdición", el apuesto protagonista es un agente de seguros, encarnado por Fred MacMurray, compañero y amigo de unauténtico lince descubridor de fraudes que es interpretado por EdwardG. Robinson. Un día como otro cualquiera, el agente de seguros tiene la desgracia de toparse con la esposa de un cliente, en ausencia de éste, durante la visita comercial a su domicilio. La femme fatale de turno es Bárbara Stanwyck, a la que no encontré gélida, como había leído, sino cálida y sencilla, en mi opinión, con una mirada que brillaba cuando la dirigía a su cómplice. a mi parecer tiene gracia que el hombre haga todo eso por ella, ya que en esta película ni siquiera hay indicios de que lleguen a ser amantes...así que el pobrecito agente, que es un hombre muy bien parecido físicamente y hasta el momento el mejor de su empresa, se convierte en una piltrafa moral sólo por unas miradas seductoras de la Stanwyck...y cuando se desengaña no encuentra ninguna solución a su conflicto excepto disparar a quemarropa a la mujer que le ha llevado a su decadencia absoluta. Bueno, en conjunto, estos dos potenciales amantes parece que sólo supieran matar. Así, el desenlace de la película (espero que no lo lean quienes aún no la hayan visto) no es nada digno, salvo por el pequeño o gran gesto de generosidad de MacMurray que le dice la verdad al novio de la hija del hombre al que asesinó, para que vuelva a quererla y se vaya en su busca. Después, su confesión a través de ese magnetófono, y finalmente la conversación agonizante con su amigo: "Alguien ha movido el ascensor unos kilómetros de aquí." Y la frase, antes de broma, ahora sentida: "Yo también te quiero." Todo esto pone fin a una trama de suspense aunque desde el principio se sabía quiénes eran los culpables, y es el cómo, cuándo y por qué, la forma de suceder las cosas, lo que importa.

Reconozco que mientras veía el film, por dentro me decía: "¡Pero ¿qué hacen?!, ¡están locos!". Sí, supongo que la moralista que hay en mí estaba algo espantada aunque se tratase de una película, al ver cómo un hombre y una mujer llegan a matar a otro ser humano por pura codicia. Y es que así es el cine negro, tiene eso que nos seduce con la intriga y aquello que nos repugna emocionalmente, como en este título tan apropiado: "Perdición."

Anatomía de un asesinato, de Otto Preminger, comentario de Rocío Portillo.

He visto esta película de Otto Preminger teniendo una favorable predisposición hacia este director, que ya meencantó en el maraviloso film "Cara de ángel".
En esta ocasión, es decir, en "Anatomía de un asesinato", realizada en 1959 con Lee Remick y James Stewart como protagonistas más señalables (al menossegún mi criterio), la mayor parte de la película es un juicio. De nuevo un juicio por asesinato. Pero, para quienes no hayan visto aún esta película y sí hayan visto "Cara de ángel", advierto que se trata de un juicio de características muy diferentes al de la otra película. Como también la atmósfera de ambos films esesencialmete distinta. En mi opinión, la magia del suspense es superiory también hay mayor dramatismo en "Angel face", con Jean Simmons y Robert Mitchum. En cambio, en "Anatomía de un asesinato", ese tremendo dramatismo se ve sustituído por golpes de humory un ambiente más relajado. No encontramos en esta película a una criatura perversa o muy perturbada (cosa que sí sucede en "Cara de ángel"), ni a un hombre teniendo queluchar contra sí msmo para huir de una pasión destructiva y peligrosísima...Nos hayamos esta vez ante una historia que va perfilándose como más tendente a girar en torno a Eros que a Tánatos, aunque haya habido un homicidio. Tambien hay una violación en esta historia, y por supuesto, la víctima de ese brutal ataque es la hermosísima Lee Remick -es decir, su personaje, afortunadamente para la actríz-. Pero no vemos a la mujer de esta historia visiblemente traumatizada por haber sido violada, sino alegre y sensual poco después de los hechos. Su marido está en la cárcel por matar al hombre que la violó, pero ella enseguida deja de visitar a su esposo, y el abogado de éste, James Stewart la encuentra bailando y riendo en un concurrido local. Las palabras del personaje de Stewart, es decir, el abogado, son siempre bastante graciosas, pero especialmente en el juicio. El propio juez resulta muy simpático y divertido, además de tolerante con la conducta del abogado, que suple con ingenio su indisciplina.
Bueno, la verdad es que no quiero estropear a los futuros espectadores del film la trama de éste, así que no puedo escribir todo lo que pienso de la película después de haberla visto entera, pero sí les animo a verla y a reír además de pensar, porque esta historia no es triste, y sí bastante divertida, a la postre.

Sleepers es real como la vida misma.

Muchos de vosotros habréis visto la película "Sleepers",
del director Barry Levinson, rodada en 1996. El film, que cuenta hechos reales, fue extraido de la novela de Lorenzo Carcaterra.
(mi experiencia me dice que las buenas películas son sacadas de
buenas novelas).

Una voz en off narra en primera persona la vida de sus tres mejores amigos y de sí mismo. Los cuatro chicos crecen en el barrio de Hell's Kitchen, deNueva York, durante los años 60.
Robert De Niro es como la luz en esa película. Su personaje es el sacerdote que cuida y quiere a esos muchachos. Pero los acontecimientos dan un vuelco cuando una travesura se convierte en desgracia y los cuatro chicos son enviados a un correccional. Ese tipo de institución que es como la cárcel para los menores. Y se llama "Hogar Wilkinson para chicos". Kevin Bacon da vida en esta historia a ese mal bicho pervertido y violento que trabaja en Wilkinson vigilando a los muchachos. Es el torturador-violador-vejador al que más tendrán que soportar, pero hay otros vigilantes que también se ensañan con los chicos, en compañía de aquel, o a solas entrando de noche en la habitación de un chico.
Así, estos cuatro amigos padecen allí malos tratos y abusos sexuales. Un compañero es matado a golpes por los vigilantes, pero estos cuatro, aunque muy malheridos, viven para contarlo, para recordarlo...y para vengarse cuando se produce el reencuentro, pasados los años.
Sí, el personaje que más me gusta es el interpretado por Robert De Niro. La calidad de su actuación es excelente, ya que este actor es único. Se trata de un personaje complejo, que en su día fue también un chico difícil y de adulto se ha convertido en una persona de inmensa calidad humana. También pasó por Wilkinson cuando era un chiquillo, le confiesa en una visita a Shake (Joe Perrino). Los chicos están tan avergonzados y traumatizados por las vejaciones a las que son sometidos en esa institución, que cuando salen de allí, ya nunca serán como antes.
Las actuaciones más brillantes, en mi opinión, corresponden a Robert De Niro, Joe Perrino, Brad Renfro, Billy Crudup yVittorio Gassman. Pondero su interpretación por encima de la de Brad Pitt, Jason Patric (hombre de una belleza incluso demasiado perfecta)y Minnie Driver. Pero es cierto que el guión hace que sus personajes no adopten tanto relieve como los otros. Y no nos encontramos frente a una película de personajes planos, sino redondos, de psicología compleja. Esto es muy evidente con el personaje al que interpreta Robert De Niro, el sacerdote Carillo. Vemos cómo quiere a esos chicos, cómo años más tarde se tiene que enfrentar a sí mismo para tomar una decisión: si mentirá o no en el juicio, para ayudar a dos de los cuatro chicos. Y su moral sobrepasa a la convencional, pues acierta al conceder más importancia a la justicia que a la ingenua distinción entre "verdad" o "mentira", cuando las circunstancias le vienen demasiado grandes al concepto. El punto de humor lo pone Vittorio Gassman cuando, después de amenazar el padre Carillo a un padrastro maltratador que ha provocado el ingreso en el hospital de su hijastro, comenta: "El padre Carillo habría sido un buen matón, una pena que se lo llevaran los del otro lado". Y eso nos hace también reflexionar sobre el papel del azar en nuestras vidas. Cuán aleatorio puede llegar a ser terminar siendo perseguido o perseguidor, respetable o condenable.
Otra vez se nos dice que los buenos no son siempre los que lo parecen cuando un hombre le pregunta a Shake adulto (Jason Patric) si alguna vez ha pensado en hacerse policía. Esa pregunta se la hacen por su habilidad para desenmascarar a un poli corrupto, así que él responde: "¿Y dejar a los buenos?"
Me alegro de que hayan hecho una película como ésta. Es realista y resulta que también real. Muchos seres humanos que se encuentran en una situación de poder actúan con crueldad y abusando de los más débiles. Los internados de curas y monjas, no hace mucho, tenían demasiado en común con el "Hogar Wilkinson para chicos". Así que no olvidemos el peligro...
Finalmente, os diré que la actuación de Brad Pitt, Jason Patric y Minnie Driver es la menos significativa, y hasta el debutante Crudup les supera. Quizá porque el personaje de la chica es contingente y sólo sirve para mostrar las secuelas de su ex novio Michael, que jamás le habló de aquellas dolorosas experiencias que tuvo años atrás. Y el de Pitt y Patric no aportan gran cosa. Sin duda es Robert De Niro quien impregna todo el film con su personalidad. Resulta emotivo y despierta un gran cariño.

Vaya día, cazzo!

Había escrito un artículo y antes de guardarlo o publicarlo
se ha apagado el ordenador porque cayó un libro sobre el
interruptor de la electricidad.